miércoles, 23 de octubre de 2013

El héroe discreto

No cabe la menor duda de que Mario Vargas Llosa es un gran escritor, no en vano es premio Nobel de literatura; sin embargo, la neta es que "El héroe discreto" es uno de esos libros que bien pudieron no haberse escrito y no pasa nada.

En "El héroe discreto", Vargas Llosa nos cuenta dos historias, la de Felícito Yanaqué, quien vive en Piura, Perú, propietario de una linea de autobuses que se casó por que le hicieron creer que había embarazado a su mujer, tiene su bonito "quelite" o "casa chica", 2 hijos (el primero, motivo por el cual "lo cazaron"y el segundo) y una amiga adivinadora (chale!); y la de Rigoberto, empleado se va a jubilar y súper brother de Ismael Carrera, dueño de una compañía de seguros, bien forrado de lana, octogenario y que se casa con su ama de llaves por que sus hijos ya no ven la hora de que se muera y se queden con la compañía (chale otra vez!); cualquier parecido con un argumento de telenovela quiero pensar que es pura coincidencia.

Y pues resulta que a Felícito  le empiezan a llegar cartitas con la firma de una arañita diciéndole que   si no se cae con  una lana le van a tirar el changarro, pero con lo que no contaban los autores de las cartas es que Felícito es bien calzonudo y se niega y va a la policía para denunciar los hechos. 

Para esto, su amiga la adivinadora le dice que mejor si se caiga con su cuerno (o sea que sí les de el dinero que le piden) por que de lo contrario el asunto se va a poner rudo. Pero si alguien los tiene bien puestos en su lugar en ese pueblo es Felícito y dice que no les da nada de nada, y tiene su razón  que se pasa pregonando en toda la historia y que evidentemente no les voy a decir.

Lo que sucede con el asunto de Felícito es tan evidente que mejor léanlo, cuando lo hagan van a decir como yo: "Ay no ma...."

La segunda historia que corre paralela a la anterior en Lima, Perú, son las peripecias que atraviesa Rigoberto con el asunto de la boda de su jefe y amigo ya que éste último le pide que sea testigo de la boda, se va de luna de miel con su esposa a Europa y lo deja embarcado con la bronca que se arma con sus hijitos que resultan ser unas finísimas personas, violadores y drogadictos, despilfarradores, etc, etc -una cosa bonita, ¿verdad?-  que se le ponen bien locos por que no les avisó, "que eso no se hace", "que mi papá ya está bien chocho" y muchas otras cosas que ustedes ya se imaginarán. 

El caso es que esta historia termina enlazándose con la otra por que resulta que la mujer con quien se casa Ismael es hermana de la esposa de Felícito (recontrachale!!) y adivinen que pasa con Ismael cuando regresan de la luna de miel y parece que ya va a parar la bronca.... Sí!!, ESO!!!

Esta es la parte en que de nueva cuenta dije: "Ay no maaaaaaaa.........."

A lo anterior hay que agregar que el hijo de Rigoberto le anda haciendo pasar las de Caín por que el chavito que está en la adolescencia le dice que se le aparece un tal Edilberto Torres que ellos creen que es Don Sata!!! (superhiperrecontrachale!!!)

Ya ni les cuento en que termina la bronca con este personaje, que también es súper evidente para que lo lean si se les antoja.

Como dice la canción: "Por esto y muchas cosas más" es que creo que esta novela pudo bien no haber sido escrita.

Con lo único que me quedo es con la narrativa de Vargas Llosa que como siempre es excelente y con lo que supongo que es el mensaje que tiene la novela: Para fregarte, nadie como tu familia.

Si tienes un problema.... resuélvelo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario